¿Deben confiar los trabajadores en Roberto Sánchez?

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Que el Estado peruano haya comprado aviones a los EEUU cuando su presidente dijo que no los compraría (aún), es la prueba visual de que Perú no es un país soberano sino una semicolonia más de la primera potencia mundial. ¿De qué democracia hablamos entonces si es EEUU el que saca y pone presidentes cuando a sus banqueros les da la gana? Las elecciones se convierten así en una farsa con candidatos que ya se han vendido al imperialismo y a las grandes empresas incluso antes de postular. ¿O qué otra cosa es el fujimorismo sino un engendro fabricado en la embajada de los EEUU?

El autogolpe del 92 fue planeado allí por la CIA y su agente Vladimiro Montesinos, conocido como Mr. Fix. Gracias a la dictadura fujimorista, EEUU se pudo apoderar de más recursos, como el oro de Cajamarca, explotado hasta el día de hoy por su transnacional Newmont. Su Constitución, supérstite a la huida de Fujimori, fue el marco jurídico ideal para la firma de un Tratado de “Libre Comercio”, que permite el ingreso de sus tropas cuando EEUU lo crea conveniente y que solo ha beneficiado a un puñado de agroexportadores esclavistas y evasores que hoy financian la campaña de la Sra. Keiko, miembro “distinguida” de una universidad estadounidense.

Lo mismo se puede decir del empresario López Aliaga que hizo su fortuna bajo el amparo de la dictadura yanqui-montesinista. O de Jorge Nieto, que fue Ministro de Cultura y de Defensa bajo las órdenes del banquero estadounidense Pedro Pablo Kuczynski, afectuosamente bautizado como PPKeiko. De López Chau solo diremos que fue ascendido a director del BCRP a propuesta de la misma Keiko y con la anuencia de la embajada estadounidense. Álvarez, Belmont, Pérez Tello, Espá, etc., otros alfiles, caballos y peones más al servicio del rey Trump. Y es que en la política burguesa tercermundista, todos los caminos conducen a Washington.

Sin embargo, ¿es el aún candidato Roberto Sánchez la excepción a esta regla? Veamos los hechos.

El 5 de junio de 2009, durante las movilizaciones contra las leyes que buscaban rematar la selva del Perú a las transnacionales, se produjo la matanza de decenas de campesinos indígenas de Bagua a manos de la policía militarizada. La orden vino del entonces presidente Alan García, y de su primer ministro Yehude Simon, jefe del llamado Partido “Humanista”. Roberto Sánchez era también una de las cabezas de esta agrupación y llegó a ser incluso su secretario general por años. Hoy siguen presos decenas de sobrevivientes del Baguazo mientras Simon sigue libre, y Sánchez, el “humanista”, oculta todo esto con un sombrero.

Elegido congresista el 2021, Sánchez se dedicó a proponer leyes pero también a votar las propuestas de otras bancadas. Así, el 2 de septiembre de ese año votó a favor de la resolución legislativa 106[1] que autorizó el ingreso de “unidades navales y personal militar” de los EEUU, Francia, Chile y otros países al territorio peruano, para preparar “operaciones multinacionales de paz”, la misma justificación de siempre para invadir países pobres. El 29 de septiembre volvió a votar a favor del ingreso de tropas yanquis, y el 22 de marzo del 2023 votó el ingreso de un buque de guerra de España, cuando aún el mar peruano vomitaba el petróleo vertido por su transnacional REPSOL, crimen ecológico que Castillo no sancionó y aún sigue impune.

Las leyes que propuso Sánchez no fueron muy diferentes. Por ejemplo, junto con la mochasueldo Katy Ugarte redactaron el proyecto de ley 13588/2025-CR, para declarar el 19 de marzo como “día de la confraternidad entre la República del Perú y el reino de Arabia Saudita”, el mismo reino totalitario aliado de Israel y responsable del genocidio del pueblo yemení, la otra guerra de Medio Oriente silenciada por la prensa capitalista. De hecho, cuando fue Ministro de Comercio Exterior de Castillo, se reunió con el entonces embajador de Israel, Asaf Ichilevich[2], publicando tiempo después un post donde aparece un arándano cantando “¡Qué bonito es Israel!”. Y es que para Sánchez los intereses de los agroexportadores están muy por encima del derecho a la vida de los niños palestinos.

De hecho, los beneficios tributarios que hoy gozan las grandes empresas en los valles de Virú e Ica, Sánchez pretende extenderlos a Chancay, declarando la provincia “Zona Económica Especial”, al estilo de la China capitalista semicolonial (proyecto 9105/2024-CR). Según Sánchez también deberían pagar menos impuestos grandes empresas (12550/2025-CR), medianas empresas (9235/2024-CR) y supuestas “pequeñas” empresas que pueden llegar a explotar hasta 100 trabajadores (ley 31556). Sus leyes a favor de los mineros artesanales pero también de supuestos “pequeños” mineros informales fueron aprobadas por el Congreso fujimorista justamente porque respaldan la explotación infrahumana de los asalariados del subsuelo.

Así, su propuesta de solución al problema de la delincuencia y la extorsión no es la destrucción del capitalismo que engendra inevitablemente lumpenproletariado y lumpenburguesía, sino más poder a las fuerzas represivas del Estado burgués, lanzando al Ejército a las calles (06800/2023-CR), legalizando el mercenariato policial (07183/2023-CR) y ampliando a 72 horas la detención en flagrancia (5782/2023-CR), leyes que también firmó Guillermo Bermejo, hoy en prisión a pesar de haber servido a la burguesía a su manera. Peor aún, de la mano de la inefable Isabel Cortez y a un año de la masacre de Juliaca, Sánchez redactó un proyecto (6547/2023-CR) para hacer pensionable la bonificación que reciben policías y militares desde el 2012. Ahora se entiende mejor por qué fue salvado de la suspensión parlamentaria por el fujimorismo.

Los hechos son claros: ya sea como congresista o como ministro, Roberto Sánchez se puso a los pies de EEUU, de Israel y de los grandes y pequeños patronos. Que Castillo lo haya nombrado su sucesor, no cambia nada, porque Castillo también gobernó para la burguesía: en lugar de reforma agraria mandó a la Marina a reprimir a los campesinos kukumas; en lugar de darle el pan a los pobres de Lima, declaró el Estado Sitio; en lugar de cobrarle impuestos a las transnacionales, viajó a EEUU para atraer más. Los arribistas colgados a su sombrero nos dicen que el Congreso “no lo dejó gobernar”, pero la verdad es que la propuesta de ingreso de tropas yanquis al Perú vino de Castillo y la votó Sánchez; el Memorándum de Entendimiento con Israel lo ratificó Castillo y su Ministro de Exteriores; la frase “América para los [Norte]americanos” la inventó Monroe pero la repitió Castillo en Washington frente a Biden.

El de Castillo fue un gobierno más de la burguesía cipaya, como lo fue el de Humala. El de Sánchez será más de lo mismo. Por eso en el programa de Juntos por el Perú no aparece ni una sola mención al genocidio palestino, solo frases antiimperialistas abstractas. Quizá con Sánchez no se quiebre la economía como en Venezuela, pero con toda seguridad se arrastrará ante Trump como lo hace hoy Delcy Rodríguez. Es que el nacionalismo burgués ya dio todo lo que podía dar, su máscara ya cayó, la escenificación acabó, hoy no es más que la pata izquierda del imperialismo en la región.

Algunos dirán que todo esto puede ser verdad, pero con el fin de evitar que Keiko gobierne hay que votar a Sánchez. El problema con esta idea es que omite un hecho evidente: Keiko ya gobierna desde el Congreso, ha cambiado la Constitución, ha inventado un Senado a su medida e impuesto leyes a favor de las mafias que regenta. Si Keiko gana no sería más que la continuidad del statu quo actual iniciado con la dictadura de su padre que también toleraba partidos, publicaciones y elecciones mientras asesinaba sindicalistas, campesinos y periodistas como ya ocurre hoy. Y si Keiko “pierde” usará su mayoría en el Senado para vacar a Sánchez y todo dentro del marco de su Constitución y sus elecciones, avaladas también por los agitadores de la campaña fracasada #PorEstosNo.

Digámosle la verdad al pueblo pobre: a ninguna dictadura se la ha tumbado con votos y hashtags. Solo la revolución obrero-campesina puede acabar con la mafia fujimorista y con el Estado burgués que la alimenta. Solo la dictadura del proletariado puede garantizar una verdadera Asamblea Constituyente y no la farsa bolivariana que preparan los castillistas. Quizá las masas no estén hoy dispuestas a salir a las calles después de tantas masacres, traiciones y decepciones, pero hay que prepararle el camino llamándola a actuar de forma totalmente independiente de toda opción burguesa, votando viciado.

Que sindicalistas, estalinistas y socialdemócratas se enojen y rebuznen, no nos importa. Los trotskistas del NRCI nos mantendremos firmes en nuestros principios marxistas-leninistas, el actual rumbo de la historia confirma nuestras predicciones, solo la revolución socialista mundial puede salvar a la humanidad de la catástrofe que le impone el capitalismo en su agonía imperialista.

Embajador de Israel, Asaf Ichilevich y Roberto Sánchez

Notas

[1] https://api.congreso.gob.pe/spley-portal-service/archivo/NTE4MDY=/pdf

[2] https://www.elperuano.pe/noticia/126150-peru-e-israel-elaboraran-plan-de-trabajo-para-impulsar-desarrollo-agroexportador-y-el-turismo

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