¿Deben votar los obreros por los castrochavistas de “Venceremos”?

En estas elecciones se presentan decenas de partidos burgueses que abiertamente defienden el orden capitalista y los intereses de los grandes empresarios mientras lanzan falsas promesas de mejora para la población trabajadora. Sin embargo, como es de costumbre, también se presentan organizaciones que dicen luchar contra el capitalismo, el imperialismo y toda forma de opresión. Una de estas organizaciones es la coalición “Venceremos” que reúne a “Voces del Pueblo” de Guillermo Bermejo, “Nuevo Perú” de Verónika Mendoza, “Patria Roja” y los aparatos electorales de los exministros de Pedro Castillo, Aníbal Torres y Ciro Gálvez.

Su candidato a la presidencia iba a ser Vicente Alanoca de “Nuevo Perú”, pero terminó siendo votado Ronald Atencio, el abogado del excongresista Bermejo, ahora en prisión por terrorismo. Bermejo ha negado ser militante de la guerrilla que opera en el VRAEM, sin embargo, la justicia capitalista peruana, corrupta y podrida de raíz, lo condenó igual. Lo cierto es que si Bermejo ha cometido algún crimen contra los trabajadores deberán ser ellos mismos los que lo juzguen a través de sus propios organismos independientes de justicia. De lo que sí podemos acusar a Bermejo es de engañar a las masas con falsas promesas de cambio radical sin acabar con el capitalismo, siguiendo el ejemplo de los gobiernos de Bolivia, Nicaragua y Venezuela.

No se puede tapar el sol con un dedo, el fracaso de la Venezuela chavista no se debe únicamente al bloqueo criminal de los EEUU, sino a las mentiras reformistas de los empresarios y militares bolivarianos, que pregonaron el cuento que con solo petróleo, algunas expropiaciones y muchas misiones asistenciales se podría construir el socialismo. Los millones de hambrientos que han huido de Venezuela son la prueba indiscutible del fracaso de este falso socialismo. Lo cierto es que la URSS también estuvo bloqueada en sus primeros años y pudo resistir gracias a la expropiación total de la burguesía, sin pago y bajo control obrero, y el impulso de la revolución en Europa, EEUU y todo el mundo, internacionalismo que luego traicionaría Stalin amparado en el mito del “socialismo en un solo país”, que hoy remedan los castrochavistas.

Sin embargo, su “socialismo del siglo XXI” resultó peor, porque además de nacionalista (recordemos como Chávez entregó a las FARC) fue reformista, usando el coyuntural boom petrolero no para industrializar el país, sino para financiar dádivas para los pobres de Caracas, asistencialismo que no podía durar mucho tiempo. Así, cuando ascendió Maduro la economía venezolana ya estaba en crisis, y este solo se dedicó a exprimir lo que quedaba para beneficio de la élite bolivariana. Que hoy esta misma élite se haya arrodillado vergonzosamente ante EEUU, no debe sorprendernos, porque ya lo había hecho antes mientras lanzaba las mismas frases antiimperialistas que repiten hoy. Y lo mismo se puede decir de Claudia Sheinbaum en México, gobierno “progresista” que le ha quitado el petróleo a Cuba para complacer a Trump.

Atencio, por su parte, nos dice que cada país tiene su propio proceso y que él no busca replicar nada, que es marxista porque cree en la lucha de clases (concepto premarxista en realidad), y que dejará a Velarde en el BCR porque le importa mucho la estabilidad monetaria y la protección de la inversión imperialista pero “con reglas claras”. Este es el mismo discurso conciliador de siempre, del nacionalismo burgués arrastrado, del reformismo sin verdaderas reformas. Por eso Atencio fue abogado de Castillo y lo sigue defendiendo, porque no puede ofrecer nada más que eso, un gobierno de migajas a los pies del imperio. ¿O debemos olvidar que Castillo no solo aprobó el ingreso de tropas yanquis al Perú, sino que además viajó a los EEUU para declarar ”América para los americanos”, adelantándose al mismo Trump?

Los obreros no ganarán nada votando por esta coalición reformista, que no promete ni siquiera reformas mínimas como el salario móvil según el costo de vida, o empleo móvil reduciendo la jornada de trabajo a seis horas. No le ofrece nada a los campesinos pobres hambrientos de tierra, porque no plantea ninguna estatización del latifundio minero y agroindustrial que explota, contamina y mata. No le ofrece nada a los artesanos y comerciantes pobres, ya que los bancos no aceptarán financiar un “Reactiva Perú” para los pobres, y deberán ser expropiados y esto “Venceremos” jamás lo podrá siquiera insinuar. Aquí los obreros solo pueden confiar en sus propias fuerzas y no en abogaduchos que solo quieren un puesto en el Estado burgués para sacar provecho de él, como ya han hecho los castillistas, los cerronistas y los castrochavistas donde han podido.

Así, en señal de protesta llamamos a votar viciado en las próximas elecciones burguesas, y preparar al mismo tiempo las condiciones para lanzar una ofensiva de lucha contra la patronal y su Estado genocida, ya que solo con la revolución obrero-campesina se podrán conquistar todas y cada una de nuestras demandas y una economía hacia el socialismo mundial. Este es el destino inevitable bajo un sistema carcomido por sus contradicciones, este es el destino en que los reformistas desconocen y boicotean, y por eso debemos poner en pie un verdadero partido obrero revolucionario y refundar nuestra dirección mundial, la Cuarta Internacional.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *