VENEZUELA: ¡Abajo el gobierno chavista proyanqui!

La criminal ofensiva del imperialismo yanqui sobre Venezuela para robar su petróleo no solo ha desnudado la pestilente decadencia del capitalismo en su fase de agonía, sino que además ha develado la verdadera esencia contrarrevolucionaria del nacionalismo burgués.

Las cosas finalmente se pusieron en su sitio dándonos la razón a los verdaderos socialistas que desde el primer momento combatimos no solo el discurso colonialista de la derecha neoliberal sino también la farsa seudoprogresista montada por Hugo Chávez y demás militares y civiles bolivarianos, agentes de las burguesías nativas socias menores de las transnacionales. Sus consignas de “socialismo del siglo XXI”, “capitalismo andino-amazónico”, o “revolución ciudadana”, solo fueron demagogia barata para engañar a las masas y bloquear su acceso al socialismo científico.

La sinceridad imperialista de Donald Trump ha dejado sin piso a todos los partidos burgueses, que ya no saben que decir frente a la violación obscena del derecho internacional burgués, demostrando una vez más que lo que impera bajo el capitalismo es la ley del más fuerte. Sin embargo, Delcy Rodríguez, la actual presidenta de la República Yanqui de Venezuela, sigue en su papel, pronunciando sus frases bolivarianas de siempre mientras entrega el petróleo a Trump y ordena la liberación de sus mercenarios políticos, tan o más arrastrados que María Corina Machado. Ya no hay forma de ocultarlo, los herederos del chavismo se han convertido en sus sepultureros, la farsa antiimperialista se ha terminado.

Y es que ninguna burguesía nativa de ningún país es capaz de oponer una resistencia consecuente contra la burguesía imperialista, mil veces prefieren negociar y someterse antes que encabezar una guerra de liberación nacional. Solo las masas de obreros y campesinos, artesanos y comerciantes pobres de Venezuela podrán restituir la soberanía perdida, aunque en ese camino terminen por ajustar cuentas también con sus propios explotadores connacionales. Y es que solo con la revolución permanente hasta el socialismo mundial, se podrá poner fin al imperialismo, fase superior y última del capitalismo.

Sin embargo, realizar esta gigantesca tarea histórica no será fácil, ya que la burguesía cuenta también con agentes al interior mismo de las organizaciones obreras. Allí están las sectas estalinistas, socialdemócratas, anarcorreformistas y seudotrotskistas que de una u otra forma han venido sosteniendo a los gobiernos bolivarianos en América Latina, a Hamás en Palestina y a todo nacionalista burgués en el mundo que use la palabra “socialismo” para ganar votos. Sin combatir y vencer a estos falsos socialistas, jamás las masas explotadas podrán armarse y tomar el poder a través de sus propios organismos de lucha.

Hoy las masas en Venezuela pueden estar engañadas, confundidas o aterradas, sin embargo, toda esta niebla ideológica se disipará pronto y las veremos movilizarse nuevamente por pan, tierra y libertad, teniendo en frente un gobierno títere de los EEUU que tendrán que enfrentar y derrocar. Solo bajo la dirección de un verdadero partido revolucionario e internacionalista podrán navegar hacia la victoria, solo con la refundación de la Cuarta Internacional conquistarán su faro global.

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