¡Abajo el saqueo imperialista del gas peruano!

Una explosión en uno de los ductos que transporta gas desde Camisea condujo al corte del suministro, forzando el uso de petróleo en momentos en que se dispara su precio a causa de la guerra imperialista contra Irán, lo que ha provocado el aumento de pasajes y productos de primera necesidad, además de casi un millar de campesinos indígenas intoxicados y el daño ambiental del Santuario Nacional Megantoni del Cusco.

El consorcio privado TGP (Transportadora de Gas del Perú S.A.) es el encargado de llevar el gas y en su prontuario se registran otros 13 accidentes desde el 2004, cuando inició operaciones bajo el gobierno de Alejandro Toledo, que eliminó a su favor la cláusula que exigía priorizar el abastecimiento del mercado interno. Hoy la empresa está en manos de la estadounidense EIG Global Energy Partners y de accionistas de España y Argelia, y está exigiendo ampliar su concesión hasta el 2060, sin ofrecer la construcción de un ducto alternativo que hubiera evitado la actual paralización del suministro.

Defensores de la transnacional argumentan que la falta de un ducto alternativo de emergencia es responsabilidad del Estado por haber abandonado la construcción del Gaseoducto del Sur, que inició Odebrecht pero que no terminó debido al destape de las coimas que pagó a sucesivos gobiernos. Lo cierto es que TGP tiene los recursos suficientes para construir un ducto alternativo: solo el 2024 obtuvo una ganancia neta de 269 millones de dólares. Pero ni el actual gobierno ni los que vendrán le exigirán hacerlo, por el contrario, TGP está pidiendo ahora la eliminación de la cláusula que le prohíbe recibir coimas en línea con la orden ejecutiva de Trump que permite a sus transnacionales recibir sobornos.

Y es que así funciona el capitalismo en su fase imperialista de decadencia, con robos, piratería, genocidios y misiles sobre escuelas, guarderías y hospitales infantiles. ¿Qué otro fin tiene la agresión de EEUU sobre Irán sino el saqueo de su gas como ya viene haciendo en Perú y América Latina? ¿Debemos esperar que la empresa privada garantice al pueblo pobre un bien o servicio de calidad? ¿No hemos tenido suficiente con la falsa leche de Gloria, el derrame ecocida de Repsol, el techo desplomado de Plaza Vea, el suero asesino de Medifarma, etc.? ¡Basta ya de mentir! La gran empresa privada mata, contamina y soborna en todas partes, pero sobre todo en países semicoloniales como Perú.

Algunos seguro nos dirán que empresas estatales como Petroperú también provocan daños, sin embargo, esto es así porque están bajo el capitalismo y la dirección burocrática de funcionarios que en su gran mayoría vienen y van de las empresas privadas, sirviendo a sus intereses. De hecho hoy ya están promoviendo su privatización por las “buenas”, es decir, sin intervenciones militares como en Venezuela, donde también su petrolera estatal está en crisis como resultado del capitalismo bolivariano, no del socialismo que jamás fue implementado como nos quieren hacer creer tanto la derecha como la izquierda del capital.

La nacionalización total de los recursos energéticos del Perú para ponerlos al servicio de la nación es una necesidad histórica que hoy se manifiesta encendidamente, pero que jamás podrá ser conquistada bajo el capitalismo y su podrido Estado burocrático. Solo con la nacionalización sin pago y bajo control obrero se podrá garantizar una producción energética eficiente, ecológica y al servicio del pueblo trabajador, nacionalización que solo un gobierno obrero y campesino puede garantizar. Así, solo con el socialismo, que será mundial o no será, la crisis energética nacional y global podrá ser resuelta de forma definitiva.

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