Las trasnacionales mineras junto al narcotráfico asesinan trabajadores

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México es reconocido mundialmente por su ascendente cifra de desapariciones que se le adjudican al narcotráfico y al crimen organizado. Pero es común en este ambiente pasar por alto que este crimen se comente precisamente contra las personas más vulnerable bajo el capitalismo, es decir, contra obreros, campesinos y estudiantes pobres. El gobierno de Sheinbaum, al igual que los anteriores se enfrasca en la discusión sobre la cantidad de desparecidos mientras las madres buscadoras son hostigadas y asesinadas durante las búsquedas de sus hijos que realizan con sus propias manos a falta de recursos federales.

La presidenta declara que, en México, las desapariciones forzadas ya no las comete el Estado como en gobiernos anteriores, tratando de desmarcarse del PRI y el PAN. Sin embargo, lo que hace abiertamente el gobierno es perpetuar un régimen de explotación transnacional que perpetúa la miseria, la inseguridad y la vulnerabilidad de los más pobres.  Parece que no basta con que muchos exfuncionarios del PRI ahora sean gobernadores por el partido MORENA o que la misma presidenta figure como aliada de exgobernadores que reprimieron durante sus mandatos a campesinos y estudiantes o que cada vez aparezcan más vinculaciones entre funcionarios del partido y el narcotráfico, sin mencionar la colaboración repugnante entre la DEA, Harfuch y el gobierno de la 4T en su “lucha” contra el narcotráfico que recientemente provocó la captura y muerte de “El Mencho”.

Todo parece indicar que la “guerra contra el narco” iniciada en el periodo de Calderón continúa bajo los dos últimos sexenios de MORENA, desde el pasado Culiacanazo hasta los últimos enfrentamientos por la captura del líder del Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNJ), cuestión que no solo ha continuado con el aumento de la militarización del país, sino con un clima normalizado de desapariciones. Pero la historia no termina entre los enfrentamientos de las fuerzas militares y paramilitares con el crimen organizado.

Recientemente, para sorpresa de pocos, se dio a conocer que una empresa transnacional minera en Zacatecas empleaba precisamente al narcotráfico para amedrentar a sus trabajadores que pertenecían al Sindicato Nacional Minero y que se afiliaran a uno que se alineaba a los intereses de la patronal canadiense. Así es como la corporación Orla Mining, no satisfecha con emplear a obreros en condiciones deprimentes los enviaba a zonas distintas para ser hostigados por el crimen organizado y con peores salarios. Todo esto sobre los jugosos negocios al amparo del T-MEC que el gobierno de MORENA refrenda con EE. UU. y Canadá.

A inicios del año desaparecieron 10 mineros en Sinaloa, de los cuales se hallaron 9 cuerpos. El actual gobernador, Rubén Rocha Moya, fiel aliado de Obrador, se encuentra en medio de una controversia luego de que una corte de EE. UU. solicitara su extradición por aparentemente tener vínculos con el narcotráfico. Por supuesto, Sheinbaum salió a pedir que se presenten pruebas irrefutables y que no aceptará injerencia extranjera. Esto no es más que una burla dentro de la lógica del capitalismo de “austeridad republicana” que tanto defendieron los presidentes de MORENA. ¿Qué es, pues, el negocio del narcotráfico sino una empresa capitalista con actividades ilegales que emplea mano de obra esclava para luego fusilarla en los campos mexicanos?

Estos intentos de administración “honrada” del capital que se realizan sobre el respeto y el aumento del poder de la casta militar no es más que una mentira al tratar de buscar una economía planificada y sin injerencia sobre la base de la propiedad privada. Solo termina siendo la administración pública más hipócrita en un país convertido en fosa común. Mientras las madres reclaman fondos para seguir sus búsquedas, se invierte millones de dólares en remodelamiento de infraestructura para el Mundial con su consecuente desplazamiento poblacional y aumento de los precios. Allí nos queda la imagen de Sheimbaun, Trump y el primer ministro de Canadá, Mark Carney juntos en el sorteo del mundial, en tanto EE. UU. sostenía el genocidio en Gaza y Canadá enviaba matones para desmantelar las asambleas sindicales.

Solo destruyendo este sistema de explotación transnacional desde la raíz y estableciendo su dictadura contra el capital es que los obreros de la ciudad junto a los campesinos pobres podrán acabar con estas masacres que se ciernen sobre los hijos del pueblo explotado.

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