¡Abajo el ataque del imperialismo sobre Irán!
Sobre los escombros de Palestina, EE. UU. y su colonia de ocupación israelí han atacado a Irán. El inicio de esta ofensiva planeada, según Trump, como una operación que “terminaría muy pronto” se ha encontrado con la resistencia del régimen teocrático iraní. El 28 de febrero, el imperialismo lanzó múltiples ataques sobre infraestructura política y militar en Teherán y el resto del país. Uno de ellos cayó sobre un colegio donde murieron alrededor de 180 niñas, convirtiéndose en un acto más de barbarie cometido por la potencia dominante en el mundo. Otro de los ataques terminó con la vida de Alí Jameneí, líder supremo de Irán desde 1989.
Con estos acontecimientos se inició la ofensiva militar de Trump en Medio Oriente. Luego de la pasada guerra de los 12 días en 2025, finalmente el imperialismo va por su gran objetivo: someter completamente a Irán. Esto se trata en realidad de mantener su fortaleza sionista de ocupación para garantizar el control de los recursos y el sometimiento colonial de los trabajadores en la región para beneficio del capital imperial.
A inicios de febrero se seguía negociando sobre el programa nuclear iraní, lo que le dio tiempo a Trump para movilizar buques de guerra en el Golfo pérsico. El canciller de Irán anunciaba también la posibilidad de un acuerdo para que el país persa no desarrolle armas nucleares, lo que demostraba que la burguesía iraní estaba haciendo lo posible para evitar un conflicto mayor que prometía incendiar la región.
No cabe ninguna duda de que Trump y el imperialismo estadounidense son el principal enemigo de los trabajadores y explotados en Oriente Medio. Por otro lado, la burguesía iraní no quería este conflicto, ella deseaba que exista un ambiente de calma para que circule el comercio que la enriquece, ella misma está unida al imperialismo por una cadena interminable de negocios. Es así como, una alianza del proletariado iraní con la burguesía local implica la renuncia a luchar contra el imperialismo, porque a este solo se le puede derrotar mediante una confrontación resuelta. Sin embargo, durante todo este tiempo el proletariado fue masacrado y adormecido con promesas y negociaciones del régimen de los Ayatolás.
Es cierto que, las sanciones económicas iniciadas por EE. UU., sostenidas también por las potencias europeas, golpeaban duramente las condiciones de vida en Irán; pero también es verdad que mientras la población sufría los estragos de la miseria, la burguesía iraní aumentaba sus fortunas vendiendo el petróleo y el gas en mercados negros evadiendo las sanciones. Como resultado el país terminó en la quiebra y los trabajadores vivían bajo condiciones insoportables, de allí las continuas protestas. La más reciente iniciada en los barrios de comerciantes de Teherán, la cual el mismo presidente Pezeshkian reconoció como legítima. Sin embargo, el líder supremo Ali Jameneí insistió en que debía “ponerse a los alborotadores en su lugar”.
Con esto se autorizó la represión posterior y la demostración de que el régimen de la “Guardia Revolucionaria” podía mantener el orden capitalista en Irán sobre la sangre de sus ciudadanos. La burguesía iraní temía que un movimiento de masas terminara con su régimen. Frente a esa situación, el imperialismo vociferó que estaba a favor de estas manifestaciones, sin embargo, estas palabrerías fueron tan burdas que esperó a que el gobierno iraní las aplacara en sangre para después aprovechar la situación y lanzar “Furia épica”. La burguesía iraní no tuvo más remedio que responder mientras sigue apelando a las negociaciones con el imperialismo, nada garantiza que no llegue a ceder más dependiendo de la correlación de fuerzas.
La respuesta del gobierno iraní ha sido atacar posiciones de EE. UU. e Israel en la región. Ha sido incapaz de armar a la nación para la defensa de su propio país, y es que sabe que una acción así podría alentar a las masas empobrecidas a volver a levantarse contra el régimen. Esta política de desarme de las masas es sostenida por sus direcciones políticas que capitularon frente al régimen impuesto luego de la revolución de 1979. Así solo el proletariado bajo una nueva dirección puede enfrentar consecuentemente la actual ofensiva imperialista.
En este escenario, el proletario debe asumir una posición clara y ubicarse del lado de la nación oprimida, se debe apoyar tácticamente la defensa militar de Irán, pero bajo ningún motivo brindar apoyo político alguno a su régimen. De esta manera los trabajadores desarrollan una política propia demostrando la incapacidad que tiene el gobierno teocrático para luchar verdaderamente contra el imperialismo. La clase obrera de toda la región debe volver a ponerse en pie enfrentando a sus gobiernos lacayos del imperialismo, que se niegan a avanzar sobre Israel e incluso como Hamás que han recomendado a Irán evitar el ataque en otros países de la región. La burguesía árabe se ha rendido desde el primer momento, le corresponde a los obreros oprimidos luchar junto a sus hermanos de clase en Irán.
A nivel internacional, la clase obrera no debe solo denunciar el ataque del imperialismo, se debe organizar para abrir otros frentes de batalla confrontando a su propia burguesía, incluso aquellas que se declaran retóricamente contra esta ofensiva militarista. En el mismo corazón del imperialismo se deben retomar las movilizaciones contra el endurecimiento del régimen necesario para sostener esta incursión armada. El movimiento de masas debe desprenderse del control de los demócratas que “critican” la ofensiva, pero que denunciaron el levantamiento momentáneo de las sanciones contra Rusia en una maniobra de Trump para intentar regular el precio del petróleo y no encarecer más la vida al interior del país.
Los reformistas que mil veces pactaron con la burguesía o sus instituciones para gobernar junto con ella tratarán de cerrarle el paso a la formación de organismos independientes, buscarán que la lucha contra el imperialismo sea el argumento para salvar al régimen policiaco de los Ayatolás. El capital y sus agentes temen que las masas pueden llegar a presentarse en la batalla, la movilización inmediata de los trabajadores revolucionarios pondrá a la orden del día las medidas más inmediatas para la defensa del país: la toma de los pozos petroleros y las reservas de gas para ponerlas al servicio de la defensa del pueblo iraní, siendo necesario que el proletariado conquiste el armamento. Solo así se podrá repeler el ataque del imperio y su colonia de ocupación yanqui-sionista.
La resolución del conflicto es todavía incierta, para Trump las cosas pueden haber “cumplido su objetivo” y un alto al fuego impondría negociaciones sobre el desangrado Irán. En otro escenario, la guerra podría prolongarse y terminar con el régimen iraní agotado y dispuesto a ceder más en las negociaciones. En ambos casos, el régimen tendría que imponer un mayor sometimiento del proletariado, de allí que sea necesario luchar con absoluta independencia de clase, porque la burguesía pactará cuando encuentre un escenario que le permita seguir con sus negocios con el menor costo posible.
La causa que empujó a la guerra no será resuelta por maniobras militares de la burguesía iraní, sino con el proletariado tomando conciencia de la necesidad de controlar los recursos y el poder como condiciones indispensables para sobrevivir.
En momentos como estos es cuando las masas explotadas necesitan con mayor urgencia un partido revolucionario. Este puede formarse al calor de la lucha contra la ofensiva imperialista, y convertirse en la guía de la clase obrera para que se saque de encima los prejuicios de los partidos pequeñoburgueses y despliegue una política de independencia de clase hacia su dictadura revolucionaria. Solo así, podrá atraer a los sectores explotados de la ciudad y del campo. Es necesario que se ponga en pie un reagrupamiento revolucionario, solo la Cuarta Internacional conserva las banderas de lucha de los pueblos oprimidos del mundo contra el imperialismo, la burguesía y sus agentes.
¡Por la derrota del imperialismo y su colonia de ocupación sionista en Irán!
¡Por la refundación de la Cuarta Internacional!