Novodor

Efectivamente, “Novonor” es el nombre que se puso la constructora brasileña Odebrecht el 2020 para intentar ocultar el escándalo de corrupción que provocó. Y si bien esto no le ha servido para volver a trabajar con el Estado peruano, según la opinión de un experto “regresará de una manera inteligente, con empresas que tienen participación estatal como Vale, o con el apoyo del Bndes, que en años anteriores ha dado su respaldo”. Así, gracias al pacto fraguado con el fiscal “antifujimorista” José Domingo Pérez, Odebrecht-Novonor y sus socios del Club de la Construcción no solo siguen activos en Perú, sino que se preparan para volver a construir puentes y carreteras, pagando jugosas coimas a los políticos que se encuentren de turno, ya sean de derecha o de izquierda.

Y es que la estrategia más cínica de la política liberal de los últimos años en el Perú, no la ha formulado la lacra fujimorista, sino su otra cara, esa facción de fiscales y jueces “anticorrupción” respaldados por periodistas recicladas del fujimorismo como Rosa María Palacios, que han logrado que toda nuestra atención no se enfoque en la burguesía corruptora, sino en sus políticos corrompidos. Así, se presentó como un gran negocio jurídico el usar a las grandes empresas como “colaboradores eficaces” en procesos contra los políticos que adquirieron a buen precio, invirtiendo la jerarquía natural en todo crimen: como si en EEUU se hubiera pactado con Al Capone para enjuiciar a su contador. Aquí el gran jefe de la mafia es la burguesía, no habría ningún caso de corrupción sino fuera por los negocios que ella emprende y las coimas que paga deduciendo un mínimo porcentaje de sus ganancias; de la misma manera que no habría dictaduras sin su respaldo político y financiero.

Pero así están las cosas hoy en Perú y América Latina, la burguesía no solo sale de prisión, sino que sigue operando, mientras sus políticos ¿están presos también? Algunos, pero justamente por no atacar a la raíz del problema, incluso delincuentes comprados como Keiko Fujimori y sus secuaces siguen libres, debido a que el fiscal Domingo Pérez cometió “errores” aprovechados por la defensa de la mafia. No es de extrañar entonces que un sinvergüenza como Vizcarra quiera volver a postular, intentando explotar su imagen falsaria de presidente anticorrupción, a la que le capitularon en su momento la dirección estalinista de la CGTP, que incluso hoy no tiene reparo en expresar su respaldo al empresario procesado también por corrupción.

Por su parte, Verónika Mendoza crítica la corrupción desde la playa y Antauro Humala dice que el partido que lleva su nombre no le pertenece y lo ha expulsado. Y estas son las alternativas que tendrían los explotados en las próximas elecciones, tiendas políticas de la burguesía nativa que ya han demostrado con Ollanta y con el mismo Castillo su sello de clase, y que tienen en el millón de venezolanos forzados a migrar, la prueba irrefutable del fracaso de sus propuestas bolivarianas de un capitalismo con rostro humano. Y es que el capitalismo no puede ser reformado, debe ser necesariamente destruido.

¿O acaso alguien puede creer que el capitalismo es compatible con la democracia, el progreso y el equilibrio ecológico? Constatemos nada más como Trump ha escupido sobre los presidentes de América Latina, ha anunciado limpiar Gaza de seres humanos para convertirlo en un resort yanqui-sionista para millonarios, y hasta ha desafiado a Dinamarca y Canadá, demostrando como bien dijo Lenin, que el imperialismo es reacción en toda la línea. Y si todo esto lo anuncia un verdadero gánster desde la presidencia de la primera potencia mundial, ¿debe sorprender que la mafia hable también desde la presidencia de la república minera del Perú?

La única alternativa que tiene, pues, la humanidad trabajadora, es la lucha incansable contra el capitalismo en agonía, y la construcción de una economía global socialista, que la libere definitivamente del hambre, la guerra y el apocalipsis ambiental. Esto no tiene nada ver con el estalinismo que cayó porque tenía que caer, como toda mentira se derrumba tarde o temprano. El verdadero socialismo no admitirá jamás el hambre del Holodomor, la tortura del Gulag o el desastre de Chernóbil; el verdadero socialismo es la conquista de la libertad sobre la base objetiva de la reducción de la jornada de trabajo y la satisfacción de las necesidades sociales elementales. Este es el único camino que nos queda como especie, no existe hoy otro.

¡CONFISCACIÓN YA DE NOVONOR Y EL CLUB DE LA CORRUPCIÓN!

¡ABAJO EL GOBIERNO, EL CONGRESO, LA POLICÍA Y LAS FFAA DE LA PATRONAL!

¡POR LA REVOLUCIÓN SOCIALISTA Y LA REFUNDACIÓN DE LA CUARTA INTERNACIONAL!

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