¡Abajo el gobierno de los extorsionadores!

En las últimas semanas distintos gremios de transportistas han realizado paralizaciones en Lima, demandando una solución frente al aumento de las extorsiones y asesinatos por el cobro de cupos. El Gobierno, en lugar de atender sus reclamos, ha militarizado las calles, reprimiendo su movilización y denunciando a sus líderes. ¿Qué otra cosa se puede esperar de un Gobierno corrupto, vinculado él mismo a distintas organizaciones criminales?
No se puede, entonces, encargarle al Gobierno patronal la seguridad de la población; las masas trabajadoras ya no pueden confiar ni en la Policía coimera que solo sabe reprimir protestas, ni tampoco en el Ejército montesinista con sus fusiles manchados de sangre inocente. No queda otro camino que la puesta en pie de comités de autodefensa votados en asambleas, debidamente armados y entrenados para hacer frente a las mafias de extorsionadores y sicarios. La otra medida urgente es el levantamiento del secreto bancario de todas las grandes fortunas, y es que después del destape de Hayduk, una gran empresa pesquera vinculada al narcotráfico, y cientos de casos más (Odebrecht, Panama Papers, Credicorp, etc.), está claro que es en la CONFIEP y en los grandes bancos nacionales y extranjeros donde hay que buscar la ruta del dinero de la droga, la extorsión y toda clase de crímenes.
Y es que el capitalismo es así, engendra el crimen de forma orgánica, sistemática, natural; así surgió, despojando de sus medios al pequeño productor; así agoniza hoy en su fase imperialista, dilapidando los recursos de los países más pobres; y así continuará, quebrando y empujando a miles de hambrientos a la delincuencia ¿No es acaso el capitalismo mismo un gran sistema de extorsión, donde si no enriqueces al patrón con plustrabajo no comes? Por esta razón, los proletarios del transporte (choferes, cobradores, etc.) deben romper con los gremios de sus patrones que los explotan salvajemente; que marchan contra la extorsión pero que son parte de un sistema que la engendra.
Lamentablemente, organizaciones obreras como la CGTP no pueden ser una alternativa de dirección para los trabajadores del volante, porque su dirigencia estalinista está a los pies de la CONFIEP, especialmente en esta cuestión, organizando marchas por la paz con sus representantes. Esta política podrida de conciliación extrema de clases es la responsable también de la situación actual; así el Gobierno de Dina la Asesina le debe mucho a la burocracia sindical que contuvo y aisló la revolución campesina del sur. Hoy más nunca está claro que para conquistar y retener la más mínima demanda el proletariado debe tomar el poder, ¿o acaso es posible liquidar a la burguesía extorsionadora, sin derrocar a su Gobierno, sin desarmar a su Policía, sin destruir su sistema económico?
La lucha de los trabajadores del transporte puede ser un punto de apoyo para una nueva revolución obrera y campesina en Perú, sin embargo, para esto, es necesario que rompan todo lazo con su patronal, marchando de forma independiente, convocando a la lucha al conjunto de explotados del campo y la ciudad, y también a los soldados rasos activos y reservistas. Las direcciones reformistas son enemigas de esta orientación y por eso mismo son responsables de la derrota que lamentablemente se aproxima. Los trotskistas del NRCI, por nuestra parte, continuaremos combatiendo esta nefasta influencia contra viento y marea, así nos critiquen, así nos aíslen; invocando siempre la urgencia y necesidad de la revolución socialista internacional. Y es que en la persistencia está el secreto de toda gran conquista humana.
¡POR UN PARTIDO OBRERO REVOLUCIONARIO!
¡POR LA REFUNDACIÓN DE LA CUARTA INTERNACIONAL!