El sistema capitalista y sus “soluciones exprés” a problemas estructurales en salud

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Autora: Flora C.

Es conocido que existe un déficit de médicos especialistas en el Perú. Actualmente tenemos tan solo 42 médicos especialistas por cada 100 000 habitantes, el 60% concentrados en la capital, con una densidad impactantemente baja en regiones (19 en Amazonas, 23 en Huancavelica, 26 en Madre de Dios por cada 100 mil hab.). Estas cifras no han mejorado, la razón es que el presupuesto para las plazas de Residentado médico, que es la vía actual para la especialización médica, proviene del Ministerio de Economía.

Así el Estado está obligado a crear plazas de Residentado médico que requieren de capacidad instalada, es decir requieren de: hospitales acreditados; campos clínicos suficientes; médicos tutores capacitados; servicios con casuística adecuada; infraestructura y equipamiento. En todo el Perú, sobre todo en las regiones se tienen serios problemas en cuanto a esta capacidad instalada, que se suma a las precarias condiciones de vida que brinda el sistema capitalista, así que incluso formando más especialistas, no se garantiza que se queden a trabajar en las regiones, peor aún existen especialistas egresados que tienen empleos en áreas que no son de su especialidad, o están contratados por terceros; el problema es mucho más complejo que un número de especialistas por cada 100 000 habitantes; pero eso no le interesa al Gobierno; aquí lo que importa es el capital.

Según el semanario Hildebrant en sus trece, este cambio en la legislación obedece a intereses de universidades privadas cuyos egresados en un gran porcentaje no logran aprobar los exámenes de ingreso al Residentado médico; por otro lado, los congresistas que promueven este cambio en la ley aducen querer “mejorar sus números” de la manera más fácil y rápida posibles. Este cambio en la ley consiste en añadir a la forma clásica Residentado Médico tradicional (Strictu Sensu), dos alternativas para la obtención de la titulación de especialistas y subespecialistas: Posgraduación “Lato Sensu” (estudios en el extranjero) y “Certificación de Especialidad por Competencias Profesionales” (experiencia laboral).

La posgraduación “Lato Sensu” fue diseñada para reconocer especializaciones o subespecialidades cursadas fuera del Perú que hoy no tienen validación por el Colegio Médico del Perú, en este caso la evaluación se hace mediante un examen de suficiencia o la presentación de un proyecto de investigación, mas no por años de experiencia local. Más controvertida aún es la Certificación de Especialidad por Competencias Profesionales, la cual exigiría acreditar una experiencia laboral continua en el área de la especialidad que se desea certificar, contada desde la obtención del título de médico, con un mínimo de 6 años de experiencia laboral, en este caso la evaluación se basa en un portafolio de evidencias de la trayectoria asistencial, más exámenes de suficiencia médica teóricos y prácticos, pero sin entrenamiento supervisado.

Como es evidente en el caso de la especialización por competencias, no les interesa contar con profesionales excelentes para servir a los trabajadores peruanos, sino que facilitarán la obtención de títulos con esta modalidad menos rigurosa que no garantizará la calidad de la atención; con el eslogan “más médicos especialistas para los más pobres”, como siempre los pobres son considerados como ciudadanos de segunda categoría. Lo lamentable es que a la vez esta ley favorece a médicos subespecialistas que merecen titularse por ser pioneros en el país en su materia de experticia, dividiendo la opinión de la orden médica, la zanahoria y el garrote; así que mientras los médicos pelean entre ellos, Colegio Médico del Perú -que está en contra de la nueva ley- versus Federación Médica -quien aboga por los subespecialistas-, el Gobierno saca agua para su molino.

Muy pocos países en el mundo aun cuentan con la especialización por competencias, ni siquiera en el continente africano encontraremos algo similar, puesto que un médico general, no por haber atendido 20 años adultos mayores, puede haber aprendido a tratar como un médico especialista en Geriatría lo haría, siendo esta especialidad de las más deficitarias en nuestro país, debido al envejecimiento poblacional, no imaginamos como se certificaría por competencias en el Perú un médico cirujano sin la supervisión y guía académica programada que cubra todas las necesidades de conocimientos que se requieren para realizar una cirugía.

Dada la coyuntura internacional, donde ya no se esconden los intereses capitalistas detrás de la toma de decisiones y solo importa producir; en el Perú solo les importa producir médicos especialistas, a costa de la calidad de la atención, beneficiando a las universidades privadas y al gobierno que logra “mejorar sus números”, sin mejorar la realidad. Así como la línea de pobreza se ha establecido en 462 soles, para decir que hay menos pobres, ahora toca bajar la línea de exigencia para la obtención de títulos de especialistas médicos, para poder decir que el Perú cuenta con más especialistas.

Bajo el sistema capitalista no es negocio aumentar la capacidad instalada necesaria para incrementar el número de médicos especialistas en todo el país, menos incrementar el presupuesto en salud, y menos mejorar las condiciones de vida de la población trabajadora, así, la única manera de conseguir las mejoras necesarias para una vida digna es el cambio hacia un nuevo sistema económico socialista, donde ni la educación ni la salud sirvan para lucrar.

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