Sí, hace 44 años en el Primer Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe se decidió conmemorar el 25 de noviembre como el Día Internacional de No Violencia contra las Mujeres. Sí, en 1999 la Organización de las Naciones Unidas, ONU (esa organización que aglutina a los representantes de todos los Estados del mundo) designó el 25 de noviembre como el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Sí, hoy es 25 de noviembre y las mujeres del pueblo sabemos que no ha cambiado nada para nosotras (o muy poco), pues por miles seguimos maltratadas, asesinadas y explotadas hasta en las esferas mismas del Gobierno cuyo deber legal es protegernos.

Dentro de las peores formas de violencia contra la mujer tenemos a la explotación y la violación sexuales, que son el resultado de una sexualidad definida por el varón para su beneficio En el Congreso de la República se destapó en diciembre de 2024 el caso que evidencia que el uso del sexo a cambio de votos, es decir, la presunta red de prostitución que se hizo público el asesinato de una abogada trabajadora del Congreso. Jorge Torres Saravia cuando era jefe de la Oficina Legal del Congreso habría liderado una red de prostitución que habría contado con la colaboración de Andrea Vidal Gómez, quien presuntamente reclutaba mujeres para que mantengan relaciones sexuales con los congresistas a cambio de votos para la aprobación de leyes, bajo la fachada de «secretarias» o «asesoras» en cargos ficticios y con altos sueldos sin que ostenten ni siquiera un bachillerato. El caso salió a la luz tras una disputa entre Torres Saravia y Vidal Gómez, que culminó con el despido de esta última. Poco después, el 9 de diciembre de 2024, Vidal fue víctima de un ataque a manos de sicarios y falleció el 17 de diciembre de ese año. La Fiscalía Especializada en Delitos de Trata de Personas abrió una investigación contra Torres Saravia, investigación que hasta ahora no culmina. El Oficial Mayor del Congreso, Forno Flórez, también formó una comisión para la investigación interna al respecto, pero los miembros de la Comisión Ad Hoc renunciaron.

De este Congreso, que convirtió en realidad la metáfora que usara el historiador Pablo Macera al decir que “el Perú es un burdel”, es que sale nuestro actual presidente de la República. José Jerí Oré asumió la presidencia de Perú el 10 de octubre de 2025, después de que el Congreso de la República aprobara la vacancia contra Dina Boluarte, y dado que no existía el cargo de vicepresidente en funciones, la Constitución establece que quien preside el Poder Legislativo asume la jefatura del Estado, por lo que asume el cargo, a pesar de que tiene denuncias por abuso sexual, desobediencia a la autoridad y presuntos actos de corrupción relacionados con la Comisión de Presupuesto.

El hecho que los internautas hayan expuesto la actividad de Jerí Oré en redes sociales desde el 2011, donde se constató que le gustaba publicar expresiones que cosificaban sexualmente a la mujer y que era seguidor de páginas con contenido pornográfico y de modelos de esta industria, queda corto ante la denuncia de violación sexual en enero de este año por parte de una mujer en Canta que lo involucró directamente. Ella manifestó que perdió la conciencia tras ingerir alcohol en una reunión y, al despertar, confirmó síntomas y evidencias de abuso, además de identificar prendas del entonces congresista y recordarlo físicamente. En el Ministerio Público, el expediente de Jerí fue archivado por el fiscal supremo Tomás Gálvez (implicado en el caso de corrupción de “Los Cuellos Blancos”). El proceso contra el empresario Marco Antonio Cardoza Hurtado, señalado también en la acusación, permanece en curso.

La luchas de las mujeres trabajadoras para denunciar que la violencia contra la mujer en el ámbito doméstico y público corresponde a una conformación social histórica “lograron” que se expidan no pocas  declaraciones y convenciones internacionales y leyes internas: En 1993, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la Declaración sobre la eliminación de la violencia contra la mujer, en la que definió el término violencia contra la mujer como: Todo acto de violencia basado en el género que tiene como resultado posible o real un daño físico, sexual o psicológico, incluidas las amenazas, la coerción o la prohibición arbitraria de la libertad, ya sea que ocurra en la vida pública o en la vida privada.  En junio de 1994 se adopta La Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer conocida también como la Convención Belém do Pará. En octubre de 2006, la ONU presentó el Estudio a fondo sobre todas las formas de violencia contra la mujer, que demuestra que existen obligaciones concretas de los Estados para prevenir la violencia, para tratar sus causas (la desigualdad histórica y la discriminación generalizada), así como para investigar, enjuiciar y castigar a los agresores. En diciembre de 1993, en el Perú se promulga la Ley Nº 26260, Ley de Protección Frente a la Violencia Familiar, que ha dado lugar a la actual Ley N° 30364, Ley para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres y los integrantes del grupo familiar. También se han dictado leyes para penalizar la violación sexual dentro del matrimonio y que agravan las penas de violación sexual a menores de edad, así como se ha creado el delito de feminicidio.

Toda este tramado jurídico, sin embargo, no ha servido para erradicar la violencia contra las mujeres, puesto que entre la ley y el sistema jurídico, inmerso en el Estado decadente burgués, existen miles de ventanas donde ingresa el patriarcado con todo su desparpajo, como los hechos señalados líneas arriba. Está de más señalar que las estadísticas de feminicidios son abrumadoras, como la trata de personas con fines de explotación sexual, donde las víctimas en su mayoría son mujeres y niñas. Y ni hablar del hostigamiento sexual laboral y estudiantil y la violencia física, psicológica y económica dentro de los hogares.

¿Hasta cuando las mujeres burguesas nos querrán seguir arrastrando al objetivo de crear leyes y comisiones para seguir maquillando el sistema capitalista sin que el fondo nada cambie? Ya la historia ha demostrado que un Estado Obrero logró, después de la revolución rusa de 1917 y en pocos años, que la mujer empezara efectivamente a ejercer sus derechos como persona humana, no sólo con leyes adelantadas a su época (el divorcio, el derecho a la educación pública y de calidad, a la atención integral de salud, incluyendo sus derechos reproductivos), lo que un Estado “democrático” burgués no lo ha logrado en más de un siglo. Las mujeres trabajadoras ya lo sabemos, solamente un Estado a manos de la clase trabajadora garantiza una vida libre de violencia para nosotras. ¡Abajo el patriarcado y el capitalismo!

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